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Por: Miguel Antonio Bernal V.

La estructura legal impuesta a la sociedad panameña condena a los ciudadanos a delegar su poder en la papeleta electoral cada 5 años, sin ningún control efectivo sobre los elegidos- se ve además condenada a tener candidatos embusteros y embriagados, a la conquista de prebendas y privilegios. 

El síndrome de hubris, llamado también enfermedad del ego, se evidencia por  “una propensión narcisista a ver su mundo principalmente como un escenario donde ejercitar su poder y buscar la gloria“.

Dos libros, uno de David Owen y J. Davidson (2009) “Hubris syndrome : an acquires personality disorder? A study of US Presidents and UK Prime Ministers over the last 100 years”; y “In Sickness and in Power” (2008); profundizan este concepto.

Veamos algunas de las reglas de “detección del síndrome de Hubris”, basadas en los estudios de Owen, que nos pueden ser de utilidad antes de votar:

1- Una predisposición para lanzar acciones que puedan dar al individuo una luz favorable, con el fin de embellecer su imagen.

2- Una preocupación desmedida por la imagen y la presentación.

3- Un modo mesiánico de comentar los asuntos corrientes y una tendencia a la exaltación.

4- Una identificación con la nación o una organización hasta el extremo que el individuo valora su punto de vista y sus intereses como idénticos.

5- Una tendencia a hablar de sí mismo en tercera persona o a usar la forma regia de « nosotros ».

6- Una excesiva confianza en su propio juicio y un desprecio por los consejos o las críticas de los demás.

7- Un enfoque personal exagerado, tendente a la omnipotencia, de lo que son capaces de llevar a cabo.

8- Una creencia de que antes de rendir cuentas al conjunto de sus colegas o a la opinión pública, la Corte ante la cual deben responder es: la Historia o Dios. Y la idea inquebrantable de que aquella Corte les absolverá 

9 Una pérdida de contacto con la realidad, a menudo vinculada a un aislamiento paulatino.

10 Agitación, imprudencia e impulsividad.

Nos toca a los ciudadanos poder ejercer el control para evitar el ejercicio irracional del poder que busca prolongarse.

(Este artículo es responsabilidad de su autor).

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