Por:Miguel Antonio Bernal V.

“Quien sea apático e indiferente a lo injusto y a lo antijurídico es en gran medida un cobarde aunque sea erudito”. Los días que precedieron al torneo electoral, la ciudadanía fue lantenida secuestrada por el actuar de los magistrados.

Tanto los tres del Tribunal Electoral, como por la presidente de la Corte Suprema y sus compinches. Convertidos en espectadores y víctimas de tan deleznable espectáculo, mientras los medios televisivos se recreaban en hacer gala de una ignorancia inexcusable y en sembrar y destilar, odios y rencores, con el apoyo decidido del diario La Prensa. Rodolfo Ihering en EL FIN EN EL DERECHO (págs. 280 y 281), nos dice que: ” Donde la moral del pueblo consiste en someterse, en subordinarse, en la política de la sagacidad, de la astucia, de la desfiguración, del sometimiento rastrero, no se pueden firmar caracteres; un terreno semejante solo produce esclavos y sirvientes-aquellos que alcanzan la posición de amos, no sonás que lacayos disfrazados, dominadores brutales contra los de abajo, cobardes y serviles ante los de arriba.”.

Para quienes aprendimos de los grandes maestros del Derecho que:” Una de las imprescindibles cualidades morales del jurista es la honestidad que en su sentido amplio equivale a no ser corrupto”.

Por no estar de acuerdo con las bribonadas ensayadas y practicadas por el Tribunal Electoral y por la presidente de la Corte y sus compinches, me opuse vehementemente a lo que pretendían. Ello me ha valido toda clase de hirientes epitetos, venidos de un sinnúmero de hipócritas que se hacían pasar por “amistades” o “seguidores”.

Olvidaron que “el ave canta aunque la rama cruja, porque sabe lo que son sus alas”. A ellos y a los futuros corruptos qué ya asoman sus garras en el Legislativo, les hago presente que: “Cuando se ha tomado Partido por la Justicia, se debe siempre tener presente que la Justicia está por encima de todo Partido”.

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1 Comment

  1. Comparto sus palabras y estoy de acuerdo en que a los corruptos que permanecen y los que llegaran hay que darles seguimiento y control de sus acciones y toma de decisiones, de tal forma que los que incurran en delitos comprobados, sean procesados. Es indubitable que la honestidad y la integridad deben constituir investidura de nuestros funcionarios publicos.

    Dr. Omar O. Lopez Sinisterra

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