Un grupo de 11 privadas de libertad del Centro Femenino de Rehabilitación (Cefere) ha encontrado en el huerto “Fe y Esperanza” una oportunidad real de transformación, trabajo digno y construcción de un nuevo proyecto de vida.

A través de esta iniciativa, las participantes preparan la tierra, siembran, cultivan y cosechan diversos productos agrícolas que hoy forman parte del proceso productivo del taller “Amasando Esperanza”, donde se elaboran empanadas y otros alimentos. Este esfuerzo conjunto fortalece su proceso de resocialización y les permite desarrollar habilidades prácticas con valor productivo.

Más que un espacio de cultivo, el huerto se ha convertido en un símbolo de esperanza. Cada jornada de trabajo refuerza valores como la responsabilidad, la disciplina y el compromiso, al tiempo que les brinda la oportunidad de descubrir capacidades y aportar positivamente a la sociedad.

Los productos cosechados son utilizados como insumos frescos en el taller, lo que garantiza calidad en las preparaciones y evidencia cómo el trabajo articulado dentro del centro contribuye al proceso de reinserción social.

La administración del Cefere mantiene la visión de ampliar este proyecto agrícola, con miras a que, en un futuro cercano, la comunidad pueda adquirir directamente los productos cultivados por las privadas de libertad, apoyando así la sostenibilidad de esta iniciativa.

El huerto “Fe y Esperanza” reafirma que, cuando se generan oportunidades, no solo florece la tierra, sino también la dignidad, la confianza y la esperanza de quienes buscan una segunda oportunidad.

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