Por: Alfonso Fraguela

La sed por sentarse en la silla presidencial ha desencadenado un cúmulo de estrategias por las diversas campañas, caracterizadas por la desorientación política y la construcción de un mensaje desesperanzador hacia la población que no escucha lo que quiere.
Los estrategas políticos se han enfocado en copiar campañas, de otros países buscando emular a otros lideres latinoamericanos, que tuvieron éxito por las condiciones sociales, políticas y económicos que enfrentaban sus naciones en ese momento coyuntural.
Olvidando que lo que necesitamos los panameños, es “un panameño para los panameños”. Todos quieren referirse a Nayib Bukele en El Salvador y a Javier Milei en la Argentina como los referentes de buenos gobiernos, y pretender que calcaremos lo que hacen ellos en nuestro país.
Si esa es la propuesta de los políticos panameños, creo que la situación está más patética de lo pensaba. Debido a que los problemas que enfrentan nuestros hermanos salvadoreños y argentinos no son los mismos problemas que enfrentamos los istmeños.
Hay candidatos, que lo único que ambicionan es llegar, sin ni siquiera tener un claro escenario de los problemas que enfrenta nuestra sociedad como es la falta de agua para consumo humano, la falta de agua para el transito del Canal de Panamá, y el problema de la Caja de Seguro Social, el desempleo, la educación, etc.
Sin duda habrá otros temas que surgirán en la medida en que los tiempos transcurran como es el cambio a la Constitución, el Matrimonio Igualitario, el Aborto, al igual que otros temas que tendrán que ser ponderados por la sociedad y por el próximo Presidente de la República, lo que generará un gran debate nacional.
Pero mientras eso ocurre, los ciudadanos debemos exigirles a los candidatos “madurez política”, en el sentido que, si se presentan propuestas que representan un avance para la nación a largo plazo, que sea adoptada sin temor a quien la presento.
En países como Japón, el Metro es diseñado a un plazo de 25 años, independientemente de quien sea el jefe de gobierno, pues ese medio de transporte alivia la necesidad social de la población, que diariamente lo usa para ir a sus trabajos o de retorno a sus casas.
Lo que hace a la población Nipona una potencia comercial incuestionable y sostenible.
Son esas medidas y esa visión, la que diferencia a los hombres de los niños.
Dirigir un país no es simple, es mucho más complejo de lo que la gente se imagina, debido a que toda la población espera un bienestar que empezaran a exigir desde el segundo después de tener cruzando el torso la banda presidencial.

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