Por: Miguel Antonio Bernal V.      

A mi querido Amigo Marcos Wilson hijo, que supo ser, ante todo, panameño

       Tras décadas de engaños y de permitir la vigencia de una Constitución militarista e impuesta, las mayorías ciudadanas  han subido al escenario, abandonando así el papel de simples espectadores.          

        Ello significa el inicio de un tortuoso camino de acciones y de mentalidades ciudadanas, en aquellos que han descubierto que “esta Patria no se vende, esta Patria se defiende”.               

       El autoritarismo de los tres Órganos del Estado – y sus satélites-ha optado por prestar oídos sordos-a un sano y decidido clamor nacional en contra de la Minería depredadora, saqueadora y explotadora de nuestro espacio nacional. Su comportamiento, respaldado por la represión militarizada, contra una población indefensa y con comportamiento cívico y pacífico, exhibe sus escondidos propósitos y voraces apetitos de poder y de la conservación del mismo, a como de lugar.                 

          No les importa con el peligro de la mina para la vida humana,  el medio ambiente y,  con el Canal de Panamá.  No les importa el estado actual del Estado y de su riqueza más grande, que es su población y los inalienables derechos sociales de la misma. Les importa el poder por el poder, para poder seguir robando, engañando, corrompiendo todo y a todos.                  

          En ese camino, y con la asesoría de la Metiche, ya hacen diligencias para pedir que la Enmienda De Concini, los asista en su desesperación por vivir de, para y con la corrupción. Hasta ahora, habían logrado durante mucho tiempo, engañar a muchos. Pero, ahora, cada día son y serán menos los que se dejen engañar.  Se preparan para dividir, suprimir, reprimir y alcanzar llevarnos al matadero del fraude el 5 de mayo. Para ello cuentan con el decidido apoyo de un sistema electoral fallido y de magistrados sometidos. Nos toca mantener la defensa de la dignidad nacional. No podemos fiarnos de ministros, diputados o magistrados, que ya con la  Minera nos han mostrado el cobre.                    

        Debemos alcanzar salidas democráticas, participativas y no excluyentes. Por eso, la necesidad de un proceso constituyente originario, sin gatopardismo de ninguna índole. 

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