La elegante recepción ofrecida en honor a la embajadora de la República Popular de China, Xu Xueyuan, congregó este miércoles, a importantes figuras políticas, académicas, diplomáticas y hasta expresidentes.

En su último discurso en nuestro país, la embajadora Xu Xueyuan, reiteró una vez más, los lazos ancestrales que unen a ambos países, aprovechando el momento para dar a conocer una donación dirigida a obras benéficas, como sello de hermandad chino- panameña. A continuación las palabras de la diplomática.

Discurso de la Embajadora Xu Xueyuan
en su Recepción de Despedida

Señoras y señores,

El 7 de junio, después de 818 (ocho cientos dieci-ocho) días desde mi llegada a Panamá, concluiré mi misión para regresar a China. Durante todo este tiempo juntos, ya me han escuchado hablar mucho. Les prometo que este es mi último discurso público. Y lo que más he escuchado de ustedes es: «Embajadora, una foto, por favor», porque me consideran su amiga, ¿verdad? Hoy dejaré tiempo suficiente para tomarnos fotos con todos.

Hablando de amistad, China y Panamá son nuevos amigos, pero viejos conocidos. Nuestros dos países establecieron relaciones diplomáticas no hace mucho; para el 13 (trece)de este mes, cumplirán apenas nueve años. Sin embargo, nuestros vínculos tienen larga data. Hace más de 170 (ciento setenta)años, los primeros chinos llegaron a Panamá, construyeron el ferrocarril transístmico, participaron en la excavación del Canal, echaron raíces y se convirtieron en panameños. Hoy, la comunidad china es parte importante de la política, la economía y la sociedad panameña, con talentos y contribuciones destacados. Aquí hoy tenemos a muchos exponentes de esa comunidad. Esa conexión de sangre es un lazo natural entre dos países geográficamente distantes.

Las relaciones entre China y Panamá son jóvenes, llenas de vitalidad y potencial. China se mantiene como el primer proveedor de la Zona Libre de Colón y el segundo usuario del Canal. Numerosas empresas chinas tienen operaciones consolidadas en Panamá, y Panamá es el mayor socio comercial de China en toda Centroamérica y el Caribe.

Cada año, cientos de panameños participan en cursos de formación en China, más de veinte universitarios becados por el Gobierno Chino estudian en ese país, miles de personas de diversos sectores aprenden chino mandarín; actividades culturales como la Fiesta de la Primavera atraen a cientos de miles de participantes locales…

Todo chino que llega a Panamá tiene que visitar el Canal, tomarse una foto frente a esta importante vía que conecta el Pacífico y el Atlántico, y admirar la ventaja única de Panamá como centro neurálgico del transporte marítimo y la logística mundial. Todos los panameños que han visitado China suben a la Gran Muralla y se asombran de que este país es completamente diferente de lo que habían oído o visto: desarrollado, abierto y libre.

La recepción diplomática estuvo engalanada con presentaciones artísticas

Los pueblos chino y panameño se acercan cada vez más a través de intercambios en los que todos ganan, y se comprenden mejor movidos por el deseo mutuo de conocerse. Aunque la situación mundial es turbulenta y compleja, y el hegemonismo y la política de poder van en aumento, el acercamiento entre China y Panamá es acorde con la tendencia de los tiempos y la voluntad de los pueblos, y no se detendrá. Incluso si surgen dificultades en estas relaciones, ambas partes pueden resolverlas mediante comunicaciones francas.

Señoras y señores,

En el arte del té y del café, ambos requieren una infusión pausada, saborear el aroma y beber lentamente; ambos estimulan la mente y favorecen la longevidad. Por supuesto, el té y el café son bebidas completamente diferentes e insustituibles. Esto mismo caracteriza las relaciones entre China y Panamá: tenemos rasgos comunes pero también diferencias, y de ahí surge la atracción mutua, el aprendizaje recíproco, la complementariedad y la coexistencia.

En la pintura, también es necesaria la integración entre los estilos oriental y occidental para alcanzar la sublimidad artística. Mi esposo, Wang Chengliang, es pintor. No es fácil ser pareja para una diplomática y un artista: mientras una necesita comunicarse con los demás sin parar, el otro suele dialogar consigo mismo. Pero en Panamá, mi esposo ha intentado encontrar, a través de sus pinceles, nuevas formas de conectar los dos países, algo que coincide plenamente con mi trabajo. La recepción de hoy es también la inauguración de la exposición de arte de Wang Chengliang, en la que se muestran las obras que creó durante su estancia en Panamá. Espero que a través de estas pinturas ustedes puedan apreciar la fascinante interacción entre las culturas china y panameña, la armonía en la combinación de colores y la inspiración que surge de la comunión de sus concepciones estéticas.

Todas las obras expuestas hoy están a la venta. Los ingresos serán donados, en nombre de la Embajada, a las organizaciones benéficas locales. Los invitamos a comprar directamente aquí o a llevarse el catálogo y, una vez finalizado el evento, escanear el código QR de la última página para adquirirlas. Es un regalo que mi esposo y yo ofrecemos a esta tierra donde hemos vivido. Ustedes sabrán que en el mundo no hay almuerzo gratis.

Señoras y señores,

En chino, al despedirnos decimos «zaijian», que significa «volver a vernos». Hoy, más que sentir nostalgia o pesar, apostemos por la esperanza y los buenos deseos. Deseemos juntos que China y Panamá prosperen y su gente viva en paz, que las relaciones bilaterales naveguen viento en popa; y deseemos volver a encontrarnos en un futuro no muy lejano. ¡Los esperamos en China!

Gracias.

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