La Cancillería sudamericana informa que el intelectual, perseguido por el régimen de Daniel Ortega, la ha aceptado “agradecido”.

El Gobierno de Colombia ha ofrecido la ciudadanía a Sergio Ramírez, parte de los más de 300 opositores nicaragüenses despojados de su nacionalidad por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El canciller sudamericano, Álvaro Leyva, ha anunciado este miércoles que el escritor, ganador del Premio Cervantes y exvicepresidente de Nicaragua, la ha aceptado emocionado y agradecido.

Ayer, en Madrid, España, interpretando la solidaridad del país todo y el sentimiento del presidente Gustavo Petro, ofrecí la nacionalidad colombiana al político, intelectual y escritor nicaraguense”, informó Leyva en un escueto mensaje a primera hora de la mañana, acompañado de las fotos del encuentro junto al expresidente y Nobel de Paz Juan Manuel Santos y el expresidente del Gobierno español Felipe González. “Colombia libre y democrática lo abraza y le da la bienvenida a su segunda patria”, añadió el canciller.

La idea de que te pueden quitar el país es absurda, no tiene ningún sentido. Ningún sentido legal, porque va en contra de la Constitución de Nicaragua. Ni siquiera existe la pena de destierro, son penas bárbaras que fueron eliminadas desde el iluminismo”, reflexionaba Ramírez, que cuenta con pasaporte español desde 2018. “Y luego la idea de que alguien te pueda arrancar algo que está viviendo dentro de ti, que es tu país… Eso te convence de que es absurdo”.

El Gobierno de Gustavo Petro ya había expresado la semana pasada su “preocupación” ante la más reciente arremetida de Ortega en Nicaragua, que despojó de su nacionalidad a otros 94 ciudadanos –entre ellos Ramírez, la también escritora Gioconda Belli y el periodista Carlos Fernando Chamorro–, después de que ya se la había retirado a otros 222 presos políticos liberados y expulsados a Estados Unidos.

Estas medidas vulneran el derecho a la nacionalidad, contemplado en un conjunto de instrumentos jurídicos internacionales, incluyendo, entre otros, la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, tratado del cual Nicaragua es Estado parte”, manifestó entonces, con un lenguaje muy contenido, el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano. Este martes, en un tono menos moderado, el canciller Leyva había recordado que conoció a Sergio Ramírez cuando formaba parte de la Junta de Reconstrucción Nacional, luego del triunfo del sandinismo. “Nunca me imaginé que en la bella Nicaragua pudiera renacer Somoza para fusilar de nuevo a Sandino”, escribió en sus redes sociales.

Nicaragua es un terreno pantanoso para la diplomacia colombiana. Las relaciones con Managua son un asunto delicado, dado que ambos países sostienen un diferendo limítrofe en el mar Caribe que involucra la soberanía de las aguas que rodean el archipiélago de San Andrés y Providencia. Actualmente avanza un tercer proceso entre ambas partes en la Corte Internacional de Justicia en La Haya, después de que el país centroamericano pidió en 2013 la ampliación de su plataforma continental.

Las relaciones son tensas. La Cancillería incluso había tropezado en su apuesta frente a Managua al ausentarse en una sesión de la OEA sobre la condena al régimen de Ortega y Murillo por perseguir a la prensa y encarcelar opositores, recién posesionado Petro. Esa movida, nunca del todo aclarada, se debió a razones estratégicas y humanitarias, pero no ideológicas, defendió en su momento el canciller Leyva.

La última ofensiva de Daniel Ortega le ha costado al régimen sandinista solo una condena rotunda entre los grandes países de la región. De las cinco principales potencias de América Latina, todas gobernadas por la izquierda, el Ejecutivo de Gabriel Boric en Chile ha manifestado abiertamente su repudio ante lo sucedido, mientras el de Petro ha ventilado su preocupación. Argentina y Chile también han ofrecido la ciudadanía a Sergio Ramírez y al resto de los nicaragüenses perseguidos, mientras que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha roto este mismo miércoles su silencio sobre la crisis política al mostrarse abierto ha ofrecer asilo o la nacionalidad mexicana a los nicaragüenses que la soliciten, sin llegar a criticar la deriva autoritaria.

Noticias El País.

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