Por: René Quevedo, Asesor Empresarial.

La República Dominicana tiene una extensión de 46,442 kilómetros cuadrados (64% del territorio de Panamá), donde habitan 11.6 millones de personas. La economía de la República Dominicana creció un 2.1 % en el 2025, impulsada por la actividad agropecuaria y minera, así como por los servicios de intermediación financiera y hoteles, bares y restaurantes.

De igual manera recibió Inversión Extranjera Directa (IED) por más de $5 mil millones, la cifra más alta en Centroamérica y el Caribe. También alcanzó un hito histórico en su comercio exterior, superando los $14,600 millones en exportaciones totales, impulsadas por la solidez de las zonas francas y un notable crecimiento en el sector agropecuario, consolidándose como un hub logístico y comercial en la región.

Apuesta dominicana por la minería

Recientemente, el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, anunció la suspensión de un Proyecto Minero Romero, de la empresa canadiense GoldQuest, en Fase de Exploración, después de que cientos de ciudadanos protestaran la víspera contra la iniciativa por su impacto ambiental. El proyecto en cuestión gira en torno a un yacimiento de oro, plata y cobre con reservas equivalentes a 1,1 millones de onzas valoradas en unos $5 mil millones.

Sin embargo, la minería lideró el crecimiento económico dominicano, con un alza de 7.7 % en el primer trimestre de 2026, superando el crecimiento del PIB (4.1%), y consolidándose como un motor clave de esa expansión. En el 2025 las exportaciones mineras superaron los $2,590 millones, la cifra más alta en la historia del país.

El 26 de febrero 2026, el mismo presidente Abinader declaró ante la Asamblea Nacional que el país dispone de más de 150 millones de toneladas de tierras raras, avalados por laboratorios internacionales, posicionando al país caribeño como un actor estratégico en cadenas globales de suministros tecnológicos y de defensa.

La consolidación de la minería de tierras raras abre un nuevo capítulo en la economía dominicana, tradicionalmente centrada en el turismo, la agricultura y la industria textil.

Turismo

El turismo en República Dominicana vive un inicio histórico en 2026, con más de 3.7 millones de visitantes en el primer trimestre, 10.8% por encima de la cifra del mismo período del año anterior, según datos difundidos por el Ministerio de Turismo, consolidándose como líder en el Caribe con proyección de superar los 12 millones al cierre del año. Punta Cana sigue siendo el destino principal, con alta ocupación y satisfacción del cliente.

El 94.7 % de los turistas que visitó la República Dominicana en el 2025 consideró que los servicios brindados durante su estadía fueron asequibles de acuerdo a lo pagado por ellos, según la encuesta de opinión, Actitud y Motivación a Extranjeros no Residentes que elabora cada año el Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

El turismo en República Dominicana mantiene un crecimiento sostenido durante más de tres décadas, ya que, en los últimos 35 años, el sector marcó un crecimiento promedio anual del 6,6%.

Rosanna Ruiz, presidenta ejecutiva de ABA, la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana, destaca que ‘esto no es casualidad. Esto es visión convertida en resultados’, atribuyendo su desempeño a “décadas de inversión sostenida, planificación estratégica y una articulación público-privada”.

Ruiz recalcó que “la seguridad jurídica, la estabilidad macroeconómica, política y paz social” han permitido consolidar un clima de negocios que facilita la inversión y el desarrollo de proyectos turísticos de gran escala. “Esta estabilidad ha sido el cimiento sobre el cual se ha cimentado la confianza de los inversionistas”, de tal manera que se favorece la atracción de capital de largo plazo.

Y es que el turismo concentra una importante fracción de la IED y se posiciona como uno de los principales aportes al Producto Interno Bruto y al empleo.

“Cuando un visitante llega a República Dominicana, su gasto activa una cadena que toca la agricultura, la artesanía, el transporte, la gastronomía, los servicios y las pequeñas empresas”, detalló Ruiz.

Zonas Francas

A octubre de 2025, las zonas francas en la República Dominicana alcanzaron una cifra histórica, generando más de 200,134 empleos directos. El presidente Luis Abinader destacó la importancia de este hito al indicar que “es una cifra que representa trabajo digno, oportunidades reales y confianza renovada en la República Dominicana”, al tiempo que reiteró que “esto es fruto de una estrategia sostenida, del compromiso de los trabajadores, del empuje del sector privado y de políticas públicas orientadas a generar empleos de calidad, atraer nuevas inversiones y fortalecer la competitividad del país”. “Desde 2020 hemos venido trabajando para llevar empleos donde antes no lo había”, recalcó.

Integración, confianza e inversión privada, las lecciones para Panamá

El flujo de IED en la República Dominicana, país que no tiene Grado de Inversión, pasó de $3,021 millones, en el 2019; a $5,032, en el 2025, un aumento del 67%. Panamá se movió en la dirección opuesta, pasando de $4,392 millones (2019), a $905 millones (2025), una caída del 79%.

En ese lapso, la República Dominicana generó 453 mil empleos, 200 mil de ellos formales, mientras que Panamá creó 48 mil nuevos empleos, 19 mil de ellos formales.

Sin embargo, hay síntomas de esperanza. En el 2025, por primera vez en 13 años, 86% de los nuevos empleos formales vinieron de la empresa privada. Durante los 12 años anteriores (2012-2024), la exclusividad de la generación de empleo y los mayores aumentos salariales fueron exclusividad del Estado, financiados a través de un aumento de $39 mil millones en la deuda externa.

Como vimos en el ejemplo dominicano, sólo la confianza atrae inversiones hacia sus sectores estratégicos, como la minería, turismo y zonas francas, que hoy alcanzan récords históricos de crecimiento y empleo.

Si no lo hacemos en Panamá, seguiremos teniendo una economía de informales y funcionarios, financiada con plata prestada.

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