Por Julio Bermúdez Valdés
Un largo y creativo libro se ha cerrado este sábado 21 de febrero de 2026 con la muerte de William Anthony Colón, nacido en Nueva York, Willie Colón, puertorriqueño, latino, hasta la última nota de su trombón, y de las maravillosas creaciones que nos deja.

Junto a figuras excepcionales de la música latina, Willie ayudó a configurar, a lo largo de mas de 50 años, lo mejor de la conciencia musical de nuestra región, con un arte con el que no solo nos hizo sentir felices, ebrios de buen gusto, o marcar una época, sino a reafirmar nuestra esencia y nuestro orgullo de pertenencia.
A futuro, nadie podrá contextualizar nuestra historia sin considerar ese derroche con el cual dio ambiente a nuestras veladas, a las jornadas más significativas de nuestra sociedad y a la intimidad de sus melodías en nuestros pensamientos.
Es como si le hubiera dado fondo musical a nuestras vidas, como lo hicieron otros gigantes de la música con la que cerraron el siglo XX y abrieron el siglo XXI.
Exaltar lo bello de nuestros países, convierten a Willie en uno de los aportadores más significativos de nuestra música, en un maestro con cuyo talento nos abrió puertas en insospechadas latitudes, para preservar esta etapa que hemos vivido, mostrando nuestra alegría y con seguridad conquistando generaciones… mostrando lo mejor de la nuestra.
Desde su Cheche colé (donde se fusionó la bomba y el oriza con vestigios del 6/8 africano) y Pa’ Colombia entera, pasando por No cambiaré, la Murga de Panamá, Talento de Televisión, y clásicas como Pan y Agua y China Cubana, hasta esa herencia en que se convirtió su Asalto de Navidad, todo hace de Willie una gran Estrella en el firmamento latino.
Trombonista, cantautor y poeta, Willie se inscribe en un escenario de creación al que llevó las formas mas expresivas de la música latina, en los seis albúmenes que produjo con la Fania Sall Star, hasta joyas como Siembra, con nuestro Rubén Blades; el Juicio, El Malo, Lo Mato… creo que un aspecto de su aporte, muy importante, es el apoyo a la creación de artistas como el mismismo Blades. Allí donde encontró creación puso su grano de arena….independientemente de los avatares, esa creación queda para la historia. Cuando “ Héctor Lavoe se lanzó como solista con su álbum La Voz (1975), en el que Willie Colón se encargó de la producción y arreglos de gran parte de las canciones.
Su creación es lo que lo hace un gigante latino, una figura que trasciende y que permanecerá allí, en el imaginario social como uno de sus mejores exponentes. ¡Hasta Luego Willie!
Silencio amigos, hoy, hay un trombón a media asta… (JBV)
