Le acusa de “desinflar ilegalmente su patrimonio” durante años para beneficiarse de préstamos, seguros y menos impuestos.

La Fiscalía de Nueva York ha demandado este miércoles al expresidente de Estados Unidos Donald Trump, a sus tres hijos mayores y a su empresa -la Organización Trump- por “desinflar ilegalmente su patrimonio” para obtener préstamos, conseguir rebajas en las tasas de los seguros y pagar menos impuestos. 

La fiscal, Letitia James, ha acusado a Trump de cometer “fraude fiscal” durante años, con la ayuda de Donald Jr., Eric, Ivanka y otros acusados, un delito por el que el Estado busca ahora una compensación de 250 millones de dólares. Asimismo, ha pedido el veto a sus negocios y una restricción a la compra de inmuebles comerciales en los próximos cinco años, según ha comunicado en Twitter.

Por su parte, Trump ha vuelto a expresar que las acciones legales en su contra son una “caza de brujas” y ha acusado a James, demócrata, de ser “un fraude”, sin comentar los delitos concretos que le imputan. El exmandatario republicano tienen otras investigaciones abiertas por intentar revertir los resultados de las elecciones en 2020, el asalto al capitolio y los documentos clasificados que permanecían en su poder tras dejar el cargo.

La “maquinación” tras el fraude fiscal

La fiscal ha detallado la “maquinación” de la familia Trump y sus empresas para su beneficio. “Usaron valoraciones de activos fraudulentas y engañosas unas 200 veces durante 10 años en sus declaraciones financieras anuales. Esas declaraciones se utilizaron para obtener cientos de millones de dólares en préstamos y coberturas de seguros“, ha explicado. “En resumen, mintió para obtener enormes beneficios económicos para sí mismo“.

Por ejemplo, James denuncia que vendió un apartamento en la Torre Trump tasándolo por el valor de 9.100 metros cuadrados, cuando en realidad la superficie era de 3.300. Así, pudo fijar el precio en 327 millones de dólares. “Un apartamento en la ciudad de Nueva York nunca se había vendido por tanto“, ha apuntado.

También “infló” el valor de otras propiedades, como Mar-a-Lago, que afirmó que valía casi diez veces más: 739 millones de dólares en lugar de los 75 millones que defiende la fiscal. 

Además, durante años, el expresidente reportó estar en disposición del dinero de una sociedad como efectivo líquido, cuando en realidad era un socio minoritario sin control del dinero, y uso valores fraudulentos para inflar el patrimonio neto y obtener beneficios. “Por ejemplo, ahorró alrededor de 150 millones de dólares al recibir tasas de interés favorables basado en su declaración“. 

En su comunicado, James ha recordado que la “víctimas” del fraude fiscal de los poderosos son “los trabajadores, las pequeñas empresas y los contribuyentes”, que ven reducidos sus recursos disponibles.

Por RTVE.es 

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