El reconocimiento tiene un vínculo con Panamá, porque Cox estableció recientemente su sede regional para las Américas.

Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, recibió el Premio de Impacto Iberoamericano 2026 otorgado por la Cumbre de Impacto Iberoamericano, en reconocimiento a su liderazgo empresarial y a su contribución a la transición energética, el desarrollo sostenible y la generación de oportunidades de progreso en Iberoamérica.

Para Panamá, su trayectoria tiene un antecedente cercano. Cox estableció en el país su sede regional para las Américas, desde la cual coordinará proyectos e inversiones en agua y energía. La compañía también obtuvo, mediante Santa Cruz Wind, un contrato de suministro de energía eólica a 20 años adjudicado por ETESA.

Esa presencia regional da contexto al planteamiento que Riquelme llevó a la décima edición de la Cumbre, organizada por PVBLIC Foundation en Nueva York durante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas y con España como País Foco 2026. Entre los referentes reconocidos por la Cumbre figuran el pintor Domingo Zapata, Carolina Giraldo a través de la Fundación Con Cora, y Javier y Paula Zanetti con Fundación PUPI.

Durante su intervención, Riquelme defendió una transición energética centrada en las personas. “Hablar de transición energética justa es hablar, en realidad, de desarrollo humano”, afirmó. A su juicio, la transformación debe ir más allá del cambio tecnológico y traducirse en acceso a servicios esenciales, empleo cualificado y oportunidades para los jóvenes.

Para avanzar en ese propósito, subrayó la complementariedad entre Europa y América Latina. “Europa y América Latina no deben mirarse solo como mercados o como proveedores. Deben reconocerse como socios estratégicos”, señaló, apostando por una relación basada en la confianza, la transferencia de conocimiento y el beneficio compartido.

Esa cooperación, sostuvo, también debe traducirse en alianzas público-privadas capaces de acelerar infraestructuras críticas y movilizar inversión. “La infraestructura no puede entenderse únicamente como un activo financiero. Es una herramienta de cohesión social, de estabilidad económica y de dignidad humana”, afirmó, defendiendo la colaboración entre gobiernos, empresas, instituciones multilaterales y sociedad civil.

Al explicar qué tipo de infraestructuras requiere ese desarrollo, Riquelme puso como ejemplo la relación entre agua y energía, dos áreas en las que trabaja Cox mediante proyectos de renovables, transmisión, almacenamiento, desalación y tratamiento. “Sin agua no hay desarrollo, agricultura, industria ni salud. Sin energía fiable y competitiva no hay empleo, digitalización, conectividad ni prosperidad”, afirmó.

Riquelme cerró su intervención reiterando el compromiso de Cox con Iberoamérica y con el fortalecimiento de los vínculos entre Europa y América Latina. “Lo que necesitamos ahora es decisión, cooperación y confianza”, concluyó.

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