Por:Juan José Ramos. Domingo 16 de marzo 2025.
En mi perspectiva de la verdad dominical quiero hacer docencia con un ingrediente pedagógico ya que en Panamá el sistema democrático es representativo, donde los ciudadanos eligen a sus gobernantes a todos los cargos de elección popular cada 5 años para que manden y tomen decisiones en nombre del pueblo que los elige. En este contexto, la reciente aprobación del proyecto de Ley 163 de la Caja del Seguro Social (CSS) por parte de la Asamblea Nacional y su trámite inicial desde el Órgano Ejecutivo representan un claro ejemplo del funcionamiento de nuestra democracia representativa.
Su Excelentísimo Señor Presidente de la República, José Raúl Mulino, como Jefe del Órgano Ejecutivo, tiene la facultad constitucional y legal de proponer iniciativas legislativas que considere necesarias para el bienestar del país. En este caso puntual, el envío del Proyecto de Ley de la CSS a la Asamblea Nacional de Diputados fue una muestra de que el Poder Ejecutivo asumió su responsabilidad al presentar una propuesta ante el Parlamento para atender y solventar un tema puntual que por razones que no entrare a valorar se postergo sin explicación oportuna a la ciudadanía en general por varias administraciones presidenciales que quizás no tuvieron la visión, el valor y gallardía de asumir su responsabilidad adquirida en las urnas, pero el presidente Mulino de forma responsable y su estilo peculiar, “agarro el toro por los cuernos” ejerciendo su rol de mandatario, liderizando así la presentación del Proyecto de Ley 163 de la CSS para así buscar la sostenibilidad y eficiencia del sistema de seguridad social panameño a punto de colapsar.
Por otro lado, la Asamblea Nacional, conformada por los diputados elegidos por medio del voto popular, cumplió también su mandato constitucional al analizar, debatir y finalmente aprobar en tercer debate el Proyecto de Ley 163, el pasado jueves 13 de marzo de 2025. Es importante señalar que este proceso legislativo democrático es esencial, ya que garantiza que las decisiones no se tomen de manera unilateral, sino que sean resultado del consenso entre los representantes del pueblo, evidenciado este proceso la separación de poderes del estado panameño actual.
La aprobación de esta Ley demuestra que tanto el Ejecutivo como el Legislativo han ejercido su papel dentro del esquema democrático de esta hermosa tierra istmeña, tomando decisiones en nombre del pueblo panameño que los eligió. Si bien pueden existir opiniones divergentes sobre el contenido y el impacto de la ley, queda más que en evidencia que el procedimiento seguido reafirma que en Panamá tenemos un presidente respetuoso de la constitución y que en la toma de decisiones se realizan estrictamente apegado a la ley y a través de los órganos democráticamente electos, robusteciendo así la institucionalidad de La República.
No obstante, la representación democrática no significa que el trabajo esté terminado con la aprobación de una ley. La verdadera prueba de fuego de una democracia efectiva radica en la implementación de las normativas y en la capacidad del Estado, a través del gobierno de garantizar que estas respondan a las necesidades del pueblo. En ese sentido, exhorto a todos ustedes mis queridos lectores y a la ciudadanía en general que continúen vigilantes y participen activamente, de forma beligerante, sin timidez en el debate público, con propuestas claras, para así asegurar que las decisiones tomadas por nuestros representantes sean en beneficio del bienestar común.
Mi perspectiva de la verdad es que la democracia representativa es el pilar de nuestro sistema político panameño y la reciente aprobación de la Ley 163 de La Caja del Seguro Social es un reflejo del buen funcionamiento coherente de nuestras instituciones en esta coyuntura histórica republicana liderizada por el presidente de Panamá José Raúl Mulino. Sin embargo, la legitimidad de este proceso dependerá de su asertiva ejecución y de que la mayoría de los panameños percibamos los beneficios de las decisiones tomadas en nuestro nombre.